martes, 17 de marzo de 2009

Taller de Constelaciones Familiares.


Me sigue sorprendiendo el misterio de la vida y la sabiduría que nos rodea...

Cuando la Vanidad y el Orgullo se encuentran


A mi amiga Karina en aquella mañana perfecta en La Posada del Siglo XIX.



Se miran y es imposible ocultar sentires. Las palabras se atropellan, las ideas se re-crean, el tiempo tiene otro sentido y los temas se despliegan como lianas.
Las sincronías hacen posible encuentros con propósitos. A veces inexplicables y a veces obvios. Tal vez la obviedad en este encuentro sea el reflejarse sin tapujos con la única finalidad de crecimiento.
La Vanidad viene con su mochila repleta de herramientas y las comparte con el Orgullo para lograr juntos un paso. Y el Orgullo comparte las suyas con el mismo propósito. Y en su transitar por distintos senderos se encuentran en andenes divertidos, simples y plagados de buenos momentos.
La Vanidad es inquieta, andariega, aventurera, lleva sueños y pesares en su maleta. A veces descansa en brazos tranquilos y se conmueve con atardeceres. O se calza tacones, despliega sensualidad y enciende a tope la pasión, sin medir la leña y derrocha sin importar el precio.
El Orgullo espera en el mismo andén, reservando un lugar cálido y confortable, acomodando pétalos de alegría, de ilusión, despojada de relojes y certezas.
Se oye el timbre que anuncia la llegada. Y el encuentro se hace fiesta.